Orlando De Urrutia: arquitectura EcoCibernética entre la naturaleza, el ser humano y el futuro

Por Maktub

El Manifiesto Ecocibernético, desarrollado por Orlando De Urrutia, no surge como una teoría aislada, sino como la síntesis natural de una vida entera dedicada a comprender cómo habitamos el mundo. Su propuesta plantea una arquitectura preparada para climas extremos y ciudades del siglo XXI, redefiniendo el edificio no como un objeto, sino como un organismo vivo e inteligente, capaz de aprender, adaptarse y producir recursos, integrando tecnología, sostenibilidad avanzada y bienestar humano.

Esta visión tiene raíces profundas. Con origen vasco y una infancia vivida en el campo chileno, Orlando creció entre viñas, patios y luz natural. Allí se formó una intuición que marcaría toda su obra: el patio como microclima, como vacío lleno de vida. De esa experiencia nace uno de sus principios esenciales: la arquitectura entendida como volumen y vacío, un equilibrio fundamental comparable al “0 y 1” de la informática “BINARIO”

Formado en arquitectura y urbanismo, De Urrutia concibe los proyectos desde una visión global, lo que él define como un “vuelo de pájaro”: primero el sistema, luego la forma. Para él, ningún edificio puede existir de manera aislada; debe ser parte de un sistema flexible, adaptable y en constante retroalimentación. Aquí aparece uno de los ejes de su pensamiento: la cibernética y su sistema de feedback, que permiten que la arquitectura evolucione al ritmo de un mundo en cambio permanente.

Desde sus inicios mostró una vocación innovadora. Su proyecto final de carrera fue la creación de un barrio basado en reciclaje de aguas, lluvias y aprovechamiento de energías renovables— fue tan avanzado que no era comparable con ningún otro. La nota máxima en Chile era 7; obtuvo 6,9 simplemente porque no existía referencia equivalente. Aun así, el proyecto fue finalista en la Bienal de Arquitectura, anticipando el camino que seguiría después.

Su contacto con Paolo Soleri y la ciudad autosuficiente Arcosanti en el desierto de Arizona y su relación con arquitectos catalanes como Ricardo Bofill y el apoyo de Oriol Bohigas lo estimularon a realizar el doctorado en Barcelona. 

Durante su doctorado en Barcelona, vivió y participó en  la transformación urbana de la Barcelona de las Olimpiadas del 1992, reforzaron una convicción que atraviesa toda su trayectoria: la arquitectura no nace sola, nace del diálogo entre disciplinas. No es casual que antes de dedicarse plenamente a la arquitectura, Orlando estudiará cine y televisión. De esa etapa aprendió algo esencial: la cámara —como la vida— no tolera la falsedad. La autenticidad y la verdad se perciben de inmediato, y esa sensibilidad narrativa se refleja en los espacios que diseña.

Inspirado por la naturaleza y por su origen en un país sísmico como Chile, desarrolla estructuras eficientes y resilientes basadas en principios naturales. No busca la forma por estética, sino por función, eficiencia y resistencia. De ahí surgen propuestas como Vertical City, donde los edificios mímicos como árboles funcionan como  organismos capaces de absorber viento y sismos, concentrar funciones urbanas y crear comunidades compactas, resilientes y energéticamente eficientes.

Esta visión se articula en lo que denomina Desarrollo Ecocybernétic, una evolución de la sostenibilidad tradicional. A los tres pilares clásicos —social, económico y medioambiental— añade dos esenciales: el ser humano, con su salud física y emocional en el centro del proyecto, y las Net-Works, que integran conectividad e inteligencia artificial. Desde este enfoque sistémico, la arquitectura deja de ser un objeto pasivo para convertirse en un sistema ecocybernetic que genera confort climático y sensorial optimizando energía y creando un valor y un HITO urbano.

Conceptos como Vertical City, el Water Building —edificios capaces de producir agua a partir de la humedad del aire— y el Ecocybernetic System, una piel inteligente patentada, ejemplifican esta visión. Son soluciones pensadas para ciudades del futuro, eficientes y alineadas con agendas globales como ESG, Net Zero, Visión 2030 y UAE Centennial 2071.

Con amplio conocimiento en el mundo árabe, De Urrutia es crítico con la importación de modelos ajenos al clima, especialmente el uso indiscriminado del cristal en zonas desérticas. Defiende la sabiduría vernácula: patios, celosías, torres de viento y ventilación cruzada. Sus proyectos más recientes conciben los edificios ecocycibernetic  y oasis urbanos, donde la piel inteligente del edificio actúa como un sistema activo, respaldado por tecnología y y sistemas patentados por De Urrutia como Ecocybernetic System fabricado con materiales Corian Dupont.

La disciplina, la espiritualidad y el legado atraviesan su vida. Cinturón negro y campeón chileno de karate, reconoce que la práctica marcial fue clave para su equilibrio personal y profesional. Hoy vive en Menorca, escribe sobre arquitectura ecocibernética y arquitectura templaria, y reflexiona sobre la vida y la muerte sin miedo. Para él, la ilusión de crear es el verdadero motor que mantiene viva su arquitectura y su visión del futuro.

Desde Maktub, esta historia confirma que el futuro de la arquitectura no será icónico, sino estratégico, consciente y profundamente humano. Una arquitectura capaz de transformar ciudades en ecosistemas urbanos vivos, preparados para los grandes desafíos climáticos, sociales y espirituales de nuestro tiempo.

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