Vivimos una época donde lo viral cambia cada segundo, pocos logran mantenerse en el centro de la atención como él. Con un solo gesto —teatral, preciso y ya legendario— transformó la sal en símbolo, y la cocina en espectáculo. Su nombre real es Nusret Gökçe, pero el planeta entero lo conoce como Salt Bae, “El Rey de la Sal”. Este chef turco no solo reconfiguró la manera de presentar un platillo; reescribió el manual de cómo construir una marca personal global… con un toque de sal cayendo desde el codo.

Un gesto, un imperio El video que lo catapultó a la fama se publicó en enero de 2017: un corte de carne perfectamente ejecutado, una coreografía milimétrica, y ese final inesperado, donde la sal desciende como en cámara lenta desde su antebrazo curvado.
En cuestión de horas, ese video dio la vuelta al mundo y lo convirtió en un fenómeno cultural. Pero detrás del meme hay una historia de esfuerzo y determinación. Gökçe creció en condiciones humildes en Turquía, trabajó desde joven como aprendiz en carnicerías y viajó por Sudamérica para aprender el arte de la carne. Su ascenso no fue suerte: fue estrategia, pasión y disciplina. Nusr-Et: una cadena internacional que comenzó con fuego y visión Hoy, Salt Bae dirige un imperio gastronómico con sedes en algunas de las ciudades más emblemáticas del mundo: Dubái, Abu Dhabi, Doha, Estambul, Londres, Nueva York, Miami, Beverly Hills, Las Vegas y Riyadh. Los restaurantes combinan cocina de alta gama con espectáculo visual, convirtiendo cada plato en una experiencia de lujo.

Pero si hay un lugar que representa el alma de su marca, ese es sin duda Nusr-Et Dubái. Situado en el icónico barrio de Jumeirah y rodeado del lujo vibrante de la ciudad, su restaurante se ha convertido en punto de encuentro de celebridades, empresarios, royals y amantes del show gastronómico. Maktub en Nusr-Et Dubái: una experiencia bañada en oro En esta edición especial, Maktub Internacional tuvo el privilegio de visitar su restaurante en Dubái.
La experiencia fue tan teatral como deliciosa. El ambiente —elegante, enérgico, magnético— nos transportó a un universo donde la carne no se sirve: se presenta. Pudimos degustar su corte estrella: el famoso Tomahawk bañado en oro de 24 quilates, servido con precisión quirúrgica y ese gesto que ya es leyenda. El sabor, la textura, la presentación… todo supera las expectativas. Más que una cena, fue una puesta en escena de lujo, fuerza y estilo. Cada detalle —desde la música hasta los uniformes— está pensado para provocar asombro. Y cuando el propio Salt Bae entra en escena, el restaurante estalla: cámaras, aplausos, y esa energía que solo los grandes íconos pueden generar. ¿Chef, empresario, celebridad o fenómeno cultural? La respuesta es: todo lo anterior.

Salt Bae «El rey de la Sal» entendió el poder de la narrativa visual y construyó una marca global con una identidad inconfundible. Su imagen —camisa ajustada, lentes oscuros, mirada seria— es tan reconocible como sus platillos. Con cada nuevo restaurante, su marca se fortalece. Ha logrado lo que pocos chefs en el mundo: convertir una técnica de cocina en símbolo cultural, y un gesto en emblema global. En Maktub creemos que el verdadero lujo es vivir con intención y originalidad. Salt Bae lo ha hecho desde la cocina. Nos ha recordado que una marca personal poderosa no nace del ruido, sino del dominio absoluto de un arte… y del coraje de mostrarlo al mundo con estilo único. Desde Dubái, el rey de la sal continúa esparciendo sabor, oro, espectáculo… y legado.
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